Las suposiciones no son suficientes cuando se trata de la seguridad en las residencias estudiantiles universitarias

La concienciación y la información son los mejores métodos para aprender sobre la seguridad eléctrica tanto dentro como fuera del campus.

agosto 26, 2015 | By Paul Netter

Chandler Brown está aprendiendo rápidamente.

Un estudiante que está cursando el primer año de ingeniería ambiental en Harvard, recientemente se mudó a su habitación en una residencia estudiantil. El becario de Edison Scholar tiene conocimientos básicos de los peligros eléctricos, pero reconoció que probablemente aún no esté preparado para redactar una tesis sobre seguridad.

“Podría usar el sentido común y afrontar [los peligros eléctricos] bastante bien”, dijo Brown, que en mayo se graduó con honores valedictorian en Silverado High School en Victorville. “Pero la verdad es que no estoy realmente informado”.

Brown no es el único. Es uno de los millones de estudiantes que iniciarán la universidad el próximo mes y que deberían aprender a preservar su seguridad ante las descargas eléctricas, lesiones e incendios que pueden ocurrir en las residencias estudiantiles dentro y fuera del campus.

Según la Asociación Nacional de Protección contra Incendios, los departamentos de bomberos de los EE.UU. responden a unos 3,810 incendios anuales en residencias estudiantiles, fraternidades y hermandades. Estos incendios causan un promedio anual de dos muertes, 30 lesiones y $9 millones en daños materiales, y ocurren más a menudo en septiembre y octubre.

Randall Wright, un inspector del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles, concuerda con la Asociación en que algunos de los mayores peligros en las residencias universitarias son la sobrecarga de cables de prolongación y tomacorrientes, el desatender la comida que se está cocinando y las velas.

Sumémosle a esto la cantidad de estudiantes que se mudan con sus computadoras, electrodomésticos y dispositivos a residencias estudiantiles antiguas cuyo cableado a menudo no está preparado para soportar la sobrecarga de aparatos electrónicos.

Wright cree que la madurez que ocurre en la universidad debería hacerse extensiva a la seguridad. 

“Realmente es responsabilidad del estudiante aprender a convivir con los demás y alcanzar ese nuevo nivel de madurez para darse cuenta de que, a diferencia de cuando vivían con sus padres, sus acciones ahora pueden afectar a muchos otros”, dijo.

Don Neal, director del Departamento de Medio Ambiente, Salud y Seguridad de Southern California Edison (SCE), también recomienda consultar el reglamento universitario antes de usar cualquier equipo electrónico en la residencia estudiantil, notando que las universidades generalmente tienen una lista de artículos prohibidos.

“Los estudiantes deben enchufar un solo aparato de alta potencia por tomacorriente, y ese aparato nunca debe enchufarse a un cable de prolongación”, dijo Neal. “Los cables de prolongación deben usarse estrictamente de modo temporal”.

Los aparatos que emiten calor deben mantenerse alejados de cuadernos, papeles sueltos y objetos combustibles ya que pueden prenderlos fuego si entran en contacto. Sin embargo, la principal causa de incendios en las residencias universitarias son los descuidos en la cocina: el equipo de cocina juega un papel en el 84% de estos incendios, según la Asociación.

Según Wright, esto hace que los detectores de humo sean indispensables.

Cada ambiente debe tener uno y deben ponerse a prueba mensualmente, dijo. Además, nunca deben desactivarse y sus baterías deben cambiarse por lo menos cada seis meses.

“La universidad es una experiencia como pocas otras”, dijo Neal. “Esa experiencia puede disfrutarse de modo más seguro cuando los potentes equipos electrónicos y los aparatos eléctricos que los estudiantes traen desde sus casas no son dejados sin vigilancia o usados incorrectamente”.

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