Los ahorros de energía ayudan a una fábrica de propiedad hispana a triplicar sus negocios

S. Bravo Systems de Commerce redujo su factura eléctrica y expandió sus instalaciones gracias a los incentivos de SCE para proyectos de eficiencia energética

junio 15, 2016 | By Mary Ann Milbourn

En el pasado, Paola Bravo temía el momento en que debía abrir la factura eléctrica de su pequeña planta fabril.

“La factura eléctrica era brutal”, recuerda Bravo, presidente y copropietaria de S. Bravo Systems, una empresa de capital hispano con sede en Commerce.

Peor aún, la empresa de Bravo, que fabrica sistemas de contención subterránea en fibra de vidrio que recogen fugas y derrames de las bombas de gasolineras, había maximizado la capacidad productiva de la fábrica y los límites de emisiones destinados a preservar la calidad del aire. A fin de expandirse, Bravo tenía que comprar una cantidad mayor de los equipos de alto consumo de energía responsables de los aumentos en su factura.

Pero cuatro años después, la factura eléctrica de Bravo ya no es más una fuente de preocupación. Southern California Edison colaboró con Bravo para expandir su empresa usando equipo de consumo energético eficiente que no sólo redujo la factura eléctrica sino también las emisiones y que le ofrecerá ahorros continuos a largo plazo. 

“Edison nos ayudó a triplicar nuestra producción”, dijo Bravo. “Ahora cuando llega la factura electricidad, no nos asustamos de su monto”.

Este fue un resultado positivo para la empresa que el padre de Paola, Sergio, un inmigrante de Chile, fundó en 1969 para ofrecer servicios de mantenimiento a las gasolineras.  Su experiencia en este sector lo llevó a crear el sistema de contención “caja Bravo” con la meta de mejorar la seguridad de las gasolineras así como proteger el medioambiente.

Años más tarde, Paola Bravo relevó a su padre en las operaciones de la empresa, debiendo enfrentar numerosos problemas con el costo creciente de la electricidad. Alertado del problema, Brian Bustamante, ejecutivo de cuentas de SCE, ayudó a Bravo con un programa personalizado de eficiencia energética.

La pieza central del programa fue la instalación de un incinerador térmico regenerativo de consumo energético eficiente, el cual se encarga de la combustión de las emanaciones producidas durante los procesos de rociado, moldeado y curado de la fibra de vidrio y consume la mayor cantidad de energía durante la producción. Además, se instaló un variador de frecuencia en la entrada principal del soplador.

Bravo obtuvo dos beneficios de estos cambios. El incinerador quemó las emanaciones del procesamiento de la fibra de vidrio, solucionando el problema de las emisiones. Por otra parte, el soplador puede funcionar a frecuencias variables, ahorrando energía al aumentar o disminuir su capacidad dependiendo del volumen de trabajo.

La empresa también instaló luces LED, las cuales pueden reducir el consumo eléctrico de un 50 a un 90 por ciento comparadas con las luces más antiguas. 

En total, Bravo redujo su consumo eléctrico en unos 750,000 kilovatios-hora (una cantidad suficiente para abastecer 110 hogares típicos de California) y recibió $82,000 en incentivos de SCE.

“Gracias al programa de eficiencia energética, la empresa ahorrará $3.1 millones en 20 años sólo en ahorros de energía”, dijo Bustamante.

Bravo también bajó su factura eléctrica al inscribirse en el programa Demand Response/Summer Advantage Incentive (Respuesta la Demanda/Incentivo Ventaja de Verano) de SCE mediante el cual una empresa acepta reducir su consumo de energía cuando resulta necesario ante picos de demanda a fin de mantener la confiabilidad de la red eléctrica.

En 2014, Bravo recibió $11,300 gracias a los incentivos de critical peak pricing (precios por picos críticos) y casi $15,000 el año pasado.

Bravo, a quien SCE reconoció con el premio Participación para la Eficiencia Energética, aún no ha terminado con sus ahorros de energía. Tiene planes para instalar paneles solares una vez que haya terminado de comprar equipo nuevo para aumentar aún más la eficiencia de la empresa. 

“El proceso fue fantástico”, dijo. “Estaba pasando por un mal momento, pero con la expansión de mi empresa y el flujo de fondos adicional, pude pagar el préstamo de $1 millón en tres años”. 

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